Cuando un haz de luz paralela ingresa a un medio (como el plástico transparente), el haz de luz cambia de dirección-sufriendo difusión y desviación-debido a faltas de homogeneidad en las propiedades ópticas del material, como defectos superficiales, irregularidades estructurales internas y la presencia de burbujas o impurezas. La porción resultante de luz desordenada se denomina *luz dispersa*.
Internacionalmente, la *neblina* se define como la relación (expresada como porcentaje) entre el flujo luminoso dispersado-el que se desvía de la dirección de la luz incidente después de pasar a través de una muestra-y el flujo luminoso total transmitido. Los especímenes que presentan una alta turbidez aparecen más borrosos para el observador.
La luz también sufre atenuación al pasar a través de una muestra; específicamente, el flujo luminoso transmitido que emerge de la muestra es invariablemente menor que el flujo luminoso incidente que incide sobre ella. La relación entre estos dos valores, expresada en porcentaje, se define internacionalmente como *transmitancia*.
Los factores que contribuyen a una reducción en la transmitancia incluyen el reflejo de la luz en las dos superficies de la muestra, así como la absorción de energía luminosa por parte de la muestra-ya sea en todo el espectro o en longitudes de onda específicas-del haz incidente.
Durante el proceso de prueba de turbidez y transmitancia de una muestra, es esencial medir el flujo luminoso incidente (T1), el flujo luminoso transmitido (T2), el flujo luminoso disperso intrínseco del instrumento (T3) y el flujo luminoso disperso de la muestra (T4).
El procesamiento de datos se realiza de acuerdo con el "Método de prueba DRTG-81". El método de cálculo de transmitancia utilizado por este instrumento es el siguiente:
Transmitancia: Tt=(T2/T1) × 100%, donde T1 se establece en 100.







